Voló, la vida se despedazó en un segundo, fragmentos estáticos en el aire; te respiro, deseando por lo menos almacenarte en la memoria olfativa. El tiempo últimamente corre, el penúltimo aliento de tus palabras retumba cristalizando todo mi ser, dejándolo aún más frágil, expuesto; en el lado izquierdo se lee precaución, miles de estampillas lo rodean, lo ocultan.
Cómo explicarle a tu recuerdo que me deje de pensar, guardado en el rincón de siempre, en ese baúl de los recuerdos, en donde aún permanezco en la espera de ti, de mí, de algo, de alguien, de ese momento cinematográfico construido. Le rogué al tiempo tantas veces, tantas y heme aquí postrado ante miles de ojos cristalinos en el cielo, expuesto una ves más. Despedida de siempre, de todas las noches, entre persianas reposan mis ojos, intento recuperar recuerdos ahora difuminados, la memoria se aferra mientras el corazón enloquece.
La vida permanece estática, el tiempo huracanado se almacena en la epidermis.
((GARM))