lunes, 7 de marzo de 2016

Daisy


Entró a la casa, corriendo, resbalándose alegremente, casi como si sonriera. Se detuvo de pronto. Se sentó a mirarme, se levantó y vino quietamente hacia mi, me observaba desde abajo, como si supiera, sintiera, de pronto puso su patita en mi pié, lloré. Así que recibió de regalo un corto paseo por el parque y yo algo para distraer las ansias. No hay luna, intentaré dormir.

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