El cuerpo extraña, la piel extraña, la boca extraña, el sexo extraña, los oídos y brazos extrañan. La piel, las manos, la boca, la voz, un indicio de una segunda vida en la vida.
Los días entre el rosado y frío mármol congelan mis pasos. Abrazo la almohada fuertemente buscando tus brazos, tu boca, tu mirada, saboreando las partículas del último beso antes de dormir. Te extraño a morir.
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